lunes, 27 de mayo de 2013

XLVI Aniversario del Municipio de Armería

Estimadas autoridades
Invitados especiales
Público en general
Amigas y amigos todos

Con el privilegio de poder dirigirme a ustedes, con humildad, respeto y gratitud, hago propicia la ocasión, para expresar, en el marco de este aniversario, la seguridad de mi permanente gratitud, por la oportunidad que me brindan, de sumarme, con mis modestas palabras, al propósito central de honrar la memoria de los hombres y las mujeres, que hicieron posible, que el H. Congreso del Estado, promulgara, el 26 de mayo de 1967, la creación del Municipio de Armería.
                                                                   
Desde luego, ésta efeméride, es una valiosa oportunidad de reflexión colectiva y educación cívica, en donde, además de glosar los acontecimientos que nos permitieron alcanzar la categoría de municipio, se sustenta, en la noble intención de consolidar nuestra identidad local, reforzar la conciencia ciudadana sobre nuestros orígenes y el significado histórico de ésta conmemoración.

En la memoria colectiva de todos los pueblos, existen fechas, eventos y contingencias, que resumen su historia y, por su trascendencia, además de referentes épicos, son veneros socioculturales que conforman el sentido de pertenencia de los habitantes de una comunidad, como la nuestra.

En efecto, en nuestro devenir, la creación del municipio de Armería, compendia lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos como sociedad, producto del esfuerzo que genera el arraigarse con amor en estas tierras, en donde por igual, nativos y avecindados, han trabajado, para hacer de Armería, la casa grande en donde vivimos todos.

Para satisfacción de propios y extraños, somos un pueblo pluriétnico y pluricultural producto del trabajo de muchas generaciones. En esta región de la costa colimense, entre contingencias meteorológicas de agua dulce y agua salada, en tierra fértil y esfuerzo firme, prosperaron comunidades indígenas como Coatlan, Coyutlan y Tequepa. También en este lugar, se establecieron grupos de colonizadores y ambos, fertilizaron la estirpe de una comunidad plural y cosmopolita. Con el trascurrir del tiempo, excepcionales avecindados enriquecieron nuestro mestizaje.

En el siglo XIX y en el primer tercio del siglo XX, aquí, florecieron las Haciendas de Armería, Cuyutlán y Paso del Río. Con la llegada del ferrocarril se abrieron nuevas tierras al cultivo y con el reparto agrario se alentó la llegada de nuevos pobladores a esta planicie costera.

El maremoto del 22 de junio de 1932, fue fundamental detonador, para elevar el número de habitantes, lo que motivó, que la entonces ranchería de Armería, fuera elevada a la categoría de pueblo, mediante Decreto No. 44 expedido por el H. Congreso del Estado el 29 de abril de 1935.

En el período comprendido de 1935 a 1967, nuestros padres, sin mayor capital que la fertilidad del suelo y el amor a la tierra, en su permanente esfuerzo por forjar su propio destino, no hubo reto que los amedrentara, ni circunstancia que los derrotara; por el contrario, unieron voluntades, trabajaron en equipo y agudizaron sus sentidos de exitosos emprendedores, trasformando, con la fuerza de su brazo, éstas tierras otrora inhóspitas, palúdicas e insalubres, en un vergel, hasta alcanzar, el añorado sueño, de ver a nuestro pueblo, transformado en Municipio.
Su precedente más próximo, lo encontramos en el sexenio 1961-1967) período en que fueron Presidentes de la H. Junta Municipal de Armería Don Jesús Vaca Farías y Don Eusebio Michel Rincón y ambos, con el respaldo del Pbro. Juan Hernández León, destacados pobladores, agricultores y los comisariados ejidales de la época, solicitaron la creación del Municipio de Armería al gobernador Francisco Velasco Curiel.
Los estudios socioeconómicos y topográficos pertinentes para sustentar la inminente iniciativa para que el pueblo de Armería se le concediera la categoría de Municipio fueron elaborados por el profesor Juan Oseguera Velázquez y al cartógrafo Elías Méndez Pizano.

Con estos antecedentes, a las doce treinta horas del día 26 de mayo de 1967, en el entonces centro escolar “Presidente Adolfo López Mateos”, que albergaba a la Escuela Federal Revolución en sus turnos matutino y vespertino y a la Secundaria por Cooperación No. 16, se verificó la Sesión Solemne de la cuadragésima primera Legislatura, en donde, se dio lectura al decreto No. 119, por el que se elevó a la categoría de Municipio a la zona agrícola conocida con el nombre de Armería.

Cumplimentando el orden del día, fueron designados los diputados Herminio Málaga Rojas y Enrique Bayardo López para introducir al Sr. Gobernador, quién ya se encontraba en el exterior del recinto, acompañado del  Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Lic. Julio Santana, el Presidente de la H. Junta Municipal Eusebio Michel Rincón, los Presidentes Municipales de Manzanillo, Luis García Castillo; de Coquimatlán, Antonio Estrada Márquez; de Colima, Octavio Urzúa Quroz; de Comala, Alfredo Rocha Contreras; de Cuauhtémoc, Gonzalo Verduzco Curiel; de Ixtlahuacán, Francisco Bueno Larios; de Minatitlán, J. Ascención Yánez; de Tecomán, José Espinoza Rivera, de Villa de Álvarez, José Inés Ramírez Cobián y el Regidor de Armería en el Ayuntamiento de Manzanillo Lino Corona Pérez.

En el desarrollo de la sesión, el diputado Roberto González Fuentes procedió a la lectura del Decreto No. 119. El diputado por el VII Distrito (Manzanillo) Herminio Málaga Rojas, dirigió un emotivo y conceptuoso discurso y posterior al mensaje del Sr. Gobernador, un joven maestro de la escuela Independencia, el Profesor Manuel Godina Velasco, por decisión de los líderes locales, a nombre de nuestro pueblo, le correspondió agradecer la honrosa distinción de habernos otorgado la categoría de municipio.

El diario oficial de la época relata, (abro comillas) “…La aprobación del Decreto fue sancionado por el numeroso público asistente con un nutrido y prolongado aplauso acompañado de una algarabía producida por más de un centenar de vehículos, tractores y las campanas de la iglesia, todo ello, en señal de júbilo, por este histórico acontecimiento que crea el décimo Municipio del Estado de Colima…” (Cierro comillas). Posteriormente, con cohetes, el continuado repique de las campanas, danzas folklóricas, bandas de guerra, mariachis, chirimías y bandas de música, entre gritos de júbilo, llantos de alegría y aplausos de agradecimiento, desfilaron contingentes de rurales, grupos de hombres de a caballo, los trabajadores de la fábrica de coco, salineros, niños y mujeres con vestidos típicos, tractores y carros alegóricos adornados con instrumentos de labranza y productos del campo.

Hoy, es un día especial. Es un día de fiesta. Es un día de unidad. Hoy, es el día del Municipio que forjaron nuestros padres. Sí amigas y amigos míos, hoy, en el contexto de este mago acontecimiento, créanme, aún vibran en lo más profundo de mis recuerdos, aquellas apasionantes y sentimentales emociones, que los jóvenes de la época, sentimos, al observar, escuchar y ser testigos, que el esfuerzo de nuestros mayores era coronado con el inicio de una nueva etapa para nuestro pueblo.
Semanas posteriores, el domingo 19 de noviembre de 1967 se efectuaron las elecciones locales para integrar el Primer Ayuntamiento de Armería. En el actual salón de usos múltiples Gustavo Alberto Vázquez Montes, se ubicaba el entonces “Cine Victoria” y que posteriormente se denominó “Cine Armería”, a las doce horas del lunes primero de enero de 1968 se instaló formalmente el primer Ayuntamiento que presidió Don Rosalío González Espinosa. Fue testigo de honor, el gobernador Pablo Silva García.

Años más tarde, el 31 de agosto de 1988, a iniciativa del Gobernador Elías Zamora Verduzco, el H. Congreso del Estado, mediante Decreto No. 167 elevó a la categoría de Ciudad la cabecera del Municipio de Armería.

Por todo lo anterior, en el espacio de esta fiesta cívica, aquí y ahora, para los fundadores, que ya rindieron tributo a la tierra que hicieron fructificar, hago votos, para que mis modestas palabras, en su memoria, sean un timbre de honor. Para los que aún viven compartiendo sus nobles experiencias, con gratitud y afecto les decimos muchas gracias.

Muy respetable audiencia.
Hoy, a cuarenta y seis años de distancia de habérsele otorgado la categoría de Municipio al pueblo de Armería, esta Sesión Solemne del Honorable Cabildo, nos proporciona un excelente espacio, primero, para que no se nos olvide nuestro origen; segundo, para que recordemos con gratitud, la perseverancia y el espíritu de lucha de nuestros padres, y tercero, para que juntos reflexionemos sobre el futuro que queremos para las nuevas generaciones.

Amigas y amigos todos.

Armería no es un pueblo más, tiene un origen cosmopolita y una microhistoria única y como el árbol que se nutre de la buena tierra, tiene un pasado colmado de realizaciones, un presente con enormes potencialidades y un futuro pleno de esperanzas y grandes desafíos; pero requerimos con urgencia, de un verdadero renacimiento de mentalidades y actitudes, que rompan inercias, que parecen condicionarnos.

En esta tesitura, tomando como ejemplo la tenacidad de nuestros mayores, requerimos de un nuevo modelo colaborativo que impulse la innovación, el emprendimiento y la creatividad para ubicarnos nuevamente a la vanguardia y en la ruta del crecimiento.

En su tiempo, con firmeza y visionario esfuerzo, nuestros padres y abuelos, hicieron su tarea. Llegaron a éstas tierras, sin más capital que su fuerza de trabajo. A pico y pala construyeron canales de riego, hicieron norias, sembraron cultivos perenes, construyeron carreteras y caminos saca cosechas, introdujeron la luz eléctrica y redes de agua potable, edificaron infraestructura urbana y nos dotaron de buenas escuelas. Hasta tuvieron tiempo para heredarnos parcelas en producción, tractores, vehículos y buenas casas, que hoy, con tristeza observamos, que por falta de mantenimiento se están cayendo.

A nuestros padres, nunca se les olvidó, que “la tierra, es de quien la trabaje”, luego entonces, jamás rentaron sus parcelas. Y, cuando el cansancio los agotaba, renovaban sus energías, cantando el himno del agrarista;

“…Marchemos agraristas a los campos
a sembrar la semilla del progreso,
marchemos siempre unidos sin tropiezo,
laborando por la paz de la nación.

No queremos ya más luchas entre hermanos,
olvidemos los rencores compañeros,
que se llenen de trigo los graneros
y que surja la ansiada redención…”

Lamentablemente, hoy, ya no conocemos la letra y menos la música. Tal vez será, porque nosotros lo heredamos todo y nuestros mayores, en cambio, tuvieron que tomar las armas para defender las tierras que les dio la Revolución.

Amigas y amigos míos.

En el pasado, además del paludismo, víboras y alacranes, también hubo ciclones, maremotos, temblores y plagas. Además, hay registros, que los cristeros y grupos de bandoleros, en más de una ocasión, vinieron y les quemaron a los campesinos sus humildes chozas. Y nuestros ancestros, sin mayor impulso que el amor por la tierra, volvieron a levantarse.

Hoy, en efecto, son otros los tiempos y otros los problemas, pero también, nuevos tiempos, reclaman de todos nosotros, nuevos compromisos. Aquí y ahora, en este hermoso escenario de reencuentro con nuestras raíces, hagamos el compromiso de realizar nuestro superior empeño para construir un destino común, que ofrezca, a las nuevas generaciones, solidaridad social, mayores oportunidades de bienestar, progreso, equilibrio ambiental y un crecimiento económico dinámico y sostenido que genere los empleos e ingresos necesarios para mejorar la calidad de vida, desarrollo, paz, armonía y tranquilidad social.
Por lo anteriormente expuesto, con emoción, alegría y esperanza, concluyo mi humilde intervención, invitándoles, para que, así como nuestros padres y abuelos, desafiaron adversidades trabajado desde la aurora del día, hasta el crepúsculo del atardecer; nosotros, hagamos un esfuerzo adicional en la titánica encomienda de recuperar nuestra agricultura.
Sí amigas y amigos.
En un clima de buena voluntad y desarrollando al máximo nuestras potencialidades, con el mayor de nuestros empeños y lo mejor de nuestras voluntades, unidos y con orden, con renovado espíritu colaborativo, por la nueva grandeza de armería, “en terreno fértil, con esfuerzo firme”, no abandonemos nuestros cocotales, démosle valor agregado a nuestro productos, diversifiquemos nuestra producción, busquemos nuevas alternativas que nos permitan elevar la productividad y trabajemos con amor esta tierras calurosas, francas, nobles y generosas.
El pasado, el presente y el futuro de Armería, querámoslo que no, sigue siendo el campo. Esa, es nuestra vocación. Ese, es nuestro destino, vivámoslo plenamente. Quién no quiera trabajar sus tierras, mejor, que se vaya de Armería.
Felicidades y enhorabuena.

Muchas gracias.


Miguel Chávez Michel
Cronista Municipal


Armería, Col. Mayo 26 de 2013.

sábado, 2 de junio de 2012

Salutación a Estíbaliz I


Reina 2012.2013 del Club de Leones de Armería

Muy respetable Audiencia
Buenas noches

Inspirado en sentimientos de gratitud, mis primeras palabras son para tí Rosy I, hermosa y candorosa soberana 2011-2012. Hoy, al concluir tu potestad, a nombre del Club de Leones de Armería, por tu esfuerzo, entrega y trabajo, recibe nuestro puntual reconocimiento, la seguridad de nuestra permanente gratitud, fraternal amistad y solidario afecto.

El altruismo, sensibilidad social y vocación de servicio, que normaron tu cetro, son referentes que engalanan a nuestro Club, por ello, con la rúbrica de nuestro aplauso, te decimos, muchas gracias por siempre.

Amigas y Amigos

En el imaginario de la civilización maya, Itzamná, divinidad de los ritmos que armonizan el movimiento de los cuerpos astrales; Dios de las estaciones del año; deidad del día y de la noche; supremo señor del tiempo, que representa la energía y el renacimiento en la naturaleza; concepción cíclica de la vida y la muerte, que a través de etapas, en equilibrio universal con el movimiento celeste, nos ilustra, que todo cuento existe, se transforma para un nuevo amanecer en la entelequia de la naturaleza y el tiempo.

Así, en el alba de un nuevo día equinoccial, sincronizando mis ideas con los ritmos de la vida y la muerte; de la luz y la oscuridad, que también representan el descenso de Kukulcán a la tierra, desde lo más alto de la pirámide de Chichéntiza, inspirado en el maravilloso espectáculo de la serpiente emplumada, con la energía del astro rey, alzo mi voz, para pregonar a los cuatro puntos cardinales que Estíbaliz I es la nueva soberana del Club de Leones de Armería.

Felicidades reina mía.

Estíbaliz I

Tu nombre, de origen vasco, significa “Tan dulce como la miel”, para los castellanos  “Dulce de miel”.

Tú signo: enuncia simpatía, dulzura, originalidad y gentileza. En el plano sentimental, los astros me señalan que eres amorosa y romántica. Tu naturaleza emotiva, se expresa en la perseverancia de tu carácter. Luego entonces, tú nombre, naturaleza y signo, fraguan, tu perfil emprendedor.

Con estas esencias, hoy te proclamamos nuestra soberana y a partir de esta fecha, con tu simpatía y la constancia de esfuerzo, convencidos estamos, que la potestad de tu nueva jerarquía, será luz y fuerza en nuestra filantropía.

Encantadora soberana

En tu honor, consiénteme dedicarte este modesto acróstico que se inspira en tu nombre.

ESTIBALIZ

E
ncantadora majestad de los leones de Armería,
S
ímbolo distintivo y emblema de nuestra filantropía;
T
ú nombre, naturaleza y signo, también, son nuestra alegría,
B
ella y atrayente infanta, con tu dulzura, conquistas y seduces,
A
sí, avistando tu hermosura, te proclamamos nuestra reina,
L
inda soberana que los astros guían,
I
mpulsos  celestes recibes,
Z
arza divina, que desde el “Monte de Sión” te ilumina, cuando “nosotros servimos”.

Que Dios te bendiga reina mía.

Felicidades y enhorabuena.

Miguel Chávez Michel

lunes, 30 de mayo de 2011

Salutación a Rosy I (Rosa Imelda)

Reina 2011-2012 del Club de Leones de Armería, A.C.

Muy respetable Autoridades leonísticas
Estimada audiencia
Señoras y Señores
Amigos Todos.

Mis primeras palabras son para ti Daniela I

Inspirado en sentimientos de gratitud, por tu esfuerzo, entrega, talento y trabajo, por mi conducto, el Club de Leones de Armería, A. C. te formula nuestro público reconocimiento por las actividades realizadas en el reinado que con dinamismo y diligencia concluyes.

Convencidos estamos, que tu potestad, con eficiencia, eficacia y originalidad engalanaron a nuestro colectivo. Luego entonces, con gratitud, satisfacción y orgullo, de todo corazón, con la rúbrica de nuestro aplauso, te decimos, Muchas Gracias.

Amigos todos.

Las primitivas sapiencias de los tiempos milenarios, en su observación cotidiana, no obstante, las diferencias conceptuales, entre los pueblos de oriente y occidente, con grandes similitudes, ambas culturas, coinciden, que los fenómenos celestes, a través de los elementos, tierra, fuego, aire y agua, rigen las actividades humanas, de forma tal, que los doce signos zodiacales representan las doce personalidades básicas se los seres humanos.

Por ello, fiel a nuestras tradiciones, hoy, en el primer tercio del mes de mayo, en que se consuma la primavera y la humedad ambiente, nos anuncia que inicia el umbral de un nuevo verano, cantando himnos de alegría, alzo mi voz, para proclamar de Norte a Sur, de Oriente hasta Occidente, pasando por septentrión y mediodía, que a partir de esta fecha Rosy I, es la nueva soberana del Club de Leones de Armería.

Rosa Imelda.

Rosy para los que te apreciamos y respetamos.

Tu nombre de “Rosa”, de origen latino, significa “Hermosa”. La denominación de “Imelda” deriva del hebrero y expresa “Dios Escucha”.

Ambos fusionados, simbolizan: “que hermoso es saber escuchar a dios”.


Con tu signo de “Aries” comienza el Zodíaco, lo que representa el primer estadio vital de nuestra existencia, cuando, tras el nacimiento, empezamos a ser individuos por nosotros mismos.

Una vez que crecemos, para alcanzar nuestros sueños, tu signo, connota liderazgo, encarna el fuego que engendrar sed de nuevas conquistas y representa la energía que aviva la canalización de renovados esfuerzos.

Tu naturaleza emotiva, se expresa por medio de la perseverancia, la firmeza, la solidez y la tenacidad. Por tu temple, eres inquieta e independiente, amas las innovaciones y simpatizas con la filantropía.

Por consiguiente, tus nombres, naturaleza y signo, representan el misticismo de saber escuchar a Dios, la fuerza la fe y el resplandor del fuego que moldean tu perfil sociable y emprendedor, nos enuncian un futuro halagador.

Encantadora Soberana.

Con estas esencias, tu nueva jerarquía, te da el privilegio de demostrarte y obsequiarnos tu capacidad para actuar; tu potencialidad para innovar y la posibilidad de trascender.

Por ello, atractiva infanta, en tu honor, consiénteme dedicarte este modesto acróstico que se inspira con y en tu nombre.


ROSA

Ríe princesita, delicada y cuidadosa,
Original y emotiva, diligente y hacendosa;
Sabes lo que te motiva, integradora y misteriosa,
Al iniciar tu reinado, convencidos estamos, emprenderás grandes cosas

IMELDA

Inmensa es nuestra alegría, al proclamarte reina de los leones,
Maravilloso espectáculo, radiante de alegría, nos dejas con tu juventud y filantropía;
Enigma puro de la naturaleza bella,
Linda y misteriosa, celestial soberana,
Dotas de amor cuando “nosotros servimos”,
Así eres tú, pétalo de rosas, que, con tu sonrisa, convences y encantas a quien te mira.

Felicidades y enhorabuena.
Armería, Col. Mayo 28 de 2011

Miguel Chávez Michel
chavezmichel@gmail.com
chavezmichel@hotmail.com

viernes, 11 de marzo de 2011

Honrar, Honra

Palabras pronunciadas por Miguel Chávez Michel en la ceremonia conmemorativa del LXXXII Aniversario del Partido Revolucionario Institucional.
Colima, Col. Marzo 11 de 2011

Amigos todos.

Cuando José Martí escribe en su columna denominada "Honrar, honra", nos expresa, que, “quién honra, se honra”; que, “quién respeta a los demás, se respeta así mismo;” así, aspirando a que su nación de origen fuera en todas partes armónicamente honrada y respetada, nos alecciona, que cuando se tiene la capacidad de respetar y honrar, nos honramos y respetamos todos. Este concepto de José Martí, fue acuñado, en el periódico “La Colonia” el 8 de septiembre de 1876. Cinco años después, la volvemos a encontrar, con el mismo título, en un texto publicado en el No 1 de la Revista Venezolana -creada por él en Caracas, el 1ro de julio de 1881- para dignificar la memoria de los mártires de la patria de Bolívar.

Concordantes con el pensamiento Martiniano en comento, convencido estoy, que los homenajeados de esta noche, coinciden conmigo en agradecer la honrosa distinción; luego entonces, en el marco de esta solemnidad, aquí y ahora, refrendamos, por formación, vocación y convicción, nuestra militancia y lealtad al Partido revolucionario Institucional.

Inspirados en esta vertiente conceptual, los condecorados, nos congratulamos y a la vez, aplaudimos que nuestra dirigencia estatal y la Comisión de Justicia partidaria, hayan ponderado, el trabajo proselitista y la carrera de partido, como los referentes más significativos, en la evaluación para el otorgamiento de las preseas, menciones honoríficas, reconocimientos y diplomas.

En consecuencia, quienes hoy somos favorecidos, con humildad, aceptamos la generosa distinción. Pero también, con sentimientos de gratitud, lo hacemos, en homenaje a los líderes naturales de las colonias, comunidades y barrios, que casa por casa, promueven el voto a favor de nuestros candidatos, y que siempre, están prestos, a defender al partido y respaldar los lineamientos de nuestros órganos de dirección colegiada.

También, ofrecemos esta consideración a nuestros defensores del voto y representantes del partido ante las casillas y demás instancias electorales; brindamos este homenaje, a los dirigentes de base de nuestras estructuras territoriales y sectoriales; a los comités seccionales; a los militantes que pegan calcas, a los que perifonean y volantean nuestras ofertas políticas.

Si compañeros; dedicamos estos galardones para todos los militantes del partido, que impulsados en pasiones de pertenencia, sienten y lloran nuestras derrotas. Sí, lo hacemos en cortesía al trabajo partidario de los de a pié, cuyo esfuerzo, en las victorias, solo se conoce y reconoce en estadísticas de votos alcanzados. Fortalezas, que con los triunfos del PRI, alimentan su militancia activa y solo nos demandan atenciones y una sonrisa.

Sí amigos míos; para ellos, y en homenaje de ellos, también hago votos, para que mis palabras, en su distinción, sean un timbre de honor.

En esta tesitura, consiéntaseme parafrasear al poeta de las luces: Pablo Neruda.

A mi Partido.

Partido mío…

Tú “…Me has dado la fraternidad hacia el que no conozco.
Tú “…Me has agregado la fuerza de todos los que viven.
Tú “…Me has vuelto a dar la patria como en un nacimiento.
Tú “…Me has dado la libertad que no tiene el solitario.
Tú “…Me enseñaste a encender la bondad, como el fuego.
Tú “…Me diste la rectitud que necesita el árbol.
Tú “…Me enseñaste a ver la unidad y la diferencia de los hombres.
Tú “…Me mostraste cómo el dolor de un ser ha muerto en la victoria de todos.
Tú “…Me enseñaste a dormir en las camas duras de mis hermanos.
Tú “…Me hiciste construir sobre la realidad como sobre una roca.
Tú “…Me hiciste adversario del malvado y muro del frenético.
Tú “…Me has hecho ver la claridad del mundo y la posibilidad de la alegría.
Tú “…Tú. Me has hecho indestructible porque contigo no termino en mí mismo…”

Partido mío, tú, me has dado amigos y compañeros de lucha.

Si, Partido mío, abrevando en tus tesis sociales; tú, me has hecho hombre con sensibilidad, para servir a la patria.

Por su atención y amistad. Muchas Gracias.

chavezmichel@hotmail.com
chavezmichel@gmail.com

jueves, 6 de enero de 2011

Salutación a Erika del Carmen I

Salutación pronunciada por Miguel Chávez Michel
En Salón Club Naval “La Fragata” de la Sexta Región Naval del Pacífico. Colonia Las Brisas. Manzanillo, Colima. México. Invierno de 2010

A Erika del Carmen I
Reina 2010-2011 de la “Asociación de Egresados de
Escuelas Náuticas Mercantes en Manzanillo, A.C.”
Muy respetable audiencia.

Mis primeras palabras son para tí Ximena Lizet I

Inspirado en sentimientos de reconocimiento, por tu esfuerzo, entrega, talento y trabajo, por mi conducto, la Asociación de Egresados de Escuelas Náuticas Mercantes en Manzanillo, te expresan, su gratitud y puntual agradecimiento por el reinado que hoy, con creces, concluyes.

Tu potestad, con sensibilidad, humildad y originalidad engalanaron a este colectivo. Luego entonces, con la venía de todos los hombres y mujeres del mar y sus familias, con gratitud, satisfacción y orgullo, de todo corazón, con la rúbrica de nuestro aplauso, te decimos, Muchas Gracias.

Amigos todos.

Las culturas de todos los tiempos, con su observación cotidiana, nos ilustran, que en los solsticios de invierno, continuando su trayectoria paralela a la eclíptica, el astro rey, ligeramente inclinado sobre el ecuador, entra al signo de capricornio, que es el signo de la esperanza y la inspiración divina; en efecto, los libros milenarios nos enseñan, que el sol en capricornio, abre paso a la regeneración de la naturaleza y denota nacimiento de un nuevo ciclo vital, vocación vivificante de la prudencia, la introspección y el optimismo.

Por ello, fiel a nuestras tradiciones, aquí y ahora, en el heraldo de la luz, umbral del año nuevo, cantando himnos de alegría, alzo mi voz, para proclamar de Norte a Sur, de Oriente hasta Occidente, pasando por septentrión y mediodía, que a partir de esta fecha Erika del Carmen Primera, es la nueva soberana de la Asociación de Egresados de Escuelas Náuticas Mercantes de Manzanillo.

Erika del Carmen Primera.

Tu magistral nombre de “Erika”, de origen germano, significa “Princesa eterna”. Para los latinos, “Reina por siempre”.

La denominación de “Carmen”, de raíz árabe, connota “jardín”. Para los hebreros “La viña de Dios”.

Fusionados, representan “A la siempre reina en el jardín de Dios”.

Su naturaleza emotiva, se expresa por medio de la perseverancia, la firmeza, la solidez y la tenacidad. Por su temple, es inquieta e independiente, ama las innovaciones, sabe escuchar y simpatiza con la filantropía y la solidaridad.

Tu signo de “Piscis”, encarna intuición, paciencia y sensibilidad a los sufrimientos y sentimientos de los demás.

Por consiguiente, tus nombres, naturaleza y signo, representan la pureza de la fe, el amor a dios y la fuerza sensible y activa que fraguan tu perfil expresivo, emprendedor y sociable.

Encantadora Soberana.

Con estas esencias, tu nueva jerarquía, te da el privilegio de demostrarte y obsequiarnos tu capacidad para actuar; tu potencialidad para innovar y la posibilidad de trascender.

Por ello, atractiva infanta, en tu honor, consiénteme dedicarte este modesto acróstico que se inspira con tu nombre.

ERIKA

Estamos felices por haberte entregado el cetro de mando, en un solsticio de invierno;

Recibe este acróstico como muestra de nuestro especial afecto, porque eres la reina de los hombres y las mujeres del mar;

Invitada especial eres en esta solemnidad, que en tu honor, se descubren los Egresados de Escuelas Náuticas Mercantes en Manzanillo;

Kabuki es el género literario japonés que esgrimo para pregonar que eres la nueva soberana;

Ahí estaremos, para asistirte en el cumplimiento de tu deber, prerrogativa de tu nombre, naturaleza y signo.


DEL

Daremos todo para hacer de tus sueños, perene realidad;

Enfrentaremos con valor, nuestros miedos y temores a tu lado;

Lucharemos con honor, manteniendo enhiesta el espíritu filantrópico y solidario de la potestad que inicias.

CARMEN

Cuando observamos tu rostro, cuando miramos tu alma, damos gracias a Dios por haberte enviado a este navegante colectivo;

Admiramos sin prisa, tu actitud humilde y generosa;

Ramilletes de rosas, son las que perfuman el ambiente, al verte coronada en este día;

Maravilloso espectáculo, radiante de alegría, extasiados nos dejas con tu hermosura;

Efusivamente, comunicarte ansiamos nuestros fieles augurios;

Nada ni nadie, impedirá, que de pié al y al orden, en tu honor, entonemos, el “cantar de los cantares”.

Que Dios te bendiga.

Felicidades y enhorabuena.



Miguel Chávez Michel
Chavezmichel@hotamail.com

viernes, 10 de diciembre de 2010

“L” Aniversario del Ejido Cofradía de Juárez. Municipio de Armeria, estado de Colima

Palabras pronunciadas por Miguel Chávez Miguel
Cofradía de Juárez, Col. Diciembre 10 de 2010.

Honorables integrantes del presídium
Distinguidos invitados especiales
Integrantes de esta comunidad agraria
Señoras y señores
Amigos Todos

Orgulloso de nuestro pasado, convencido de la generosidad de nuestra vocación agrarista y con plena confianza en el futuro de esta fértil zona agrícola en donde aprendimos de nuestros mayores a luchar por mejores estadios de bienestar; aquí y ahora; en el cincuenta aniversario de la creación del Ejido Cofradía de Juárez, con cumplido respeto, sean mis palabras, un timbre de honor, para los trabajadores del surco y del arado, hombres y mujeres, que, sin más instrumentos de labranza que sus machetes y azadones, con su esfuerzo y perseverancia, nos dieron tierra y libertad.

Luego entonces, al testimoniar mi gratitud por el uso de la voz, permítaseme compartirles una breve reseña de nuestro pasado inmediato, que dedico a la tenacidad y entrega de las nuevas generaciones de jóvenes campesinos de Cofradía de Juárez y del Municipio de Armería.

Amigos míos.

Durante la conquista española, aquí, florecían y poco después sucumbieron las colectividades prehispánicas de Tequepa, Coatán y Xicotán, que en los inicios de la colonia, formaron parte de la provincia de Tepetitango. De estas culturas, solo se conservan las ricas ofrendas de cerámica extraídas de su suelo, que los arqueólogos clasifican como períodos “Armería” (850 – 1250) y complejo “periquillo” (1250 – 1521), relacionando al primero, con la cultura “tolteca” y al segundo, con los “mexicas”.

Consumada la ocupación hispana, las riberas del entonces río Nahualapa, sus cultivos, posesiones y dominios, en nombre del rey, fueron conferidas en encomienda a los conquistadores Juan de Iniestra (Tequepa), Alfonso Martín de Trejo (Coatán) y Diego Garrido (Xicotán). Durante el siglo XVIII, las tierras que más tarde conformarían la extensa propiedad conocida con el nombre de Paso del Río o Periquillo perteneció a Don José Borrego.

En 1778 las adquirió el Conde de Regla Don Pedro Romero de Terreros y a su muerte las heredó a la Marquesa de Herrera, Doña María Romero de Terreros. 7 viviendas de palapa con igual número de familias, un corral y un establo integraban el rancho de Periquillo que funcionaba como centro nuclear del dominio. Los vastos terrenos, para esa época, según el testamento de Don José Borrego, estaban considerados como insalubres y eran causa de la poca población y escasa productividad.

Entre 1831 y 1838, el feudo fue fraccionado en favor de los principales arrendatarios, que compraron algunas extensiones. Así, José Francisco Campos Cosío adquirió los potreros de San Bartolo y Santa Rosa; Tomás Quiroz compró Santa Inés y el predio Martín Alonso. Los llanos de San Bartolo y Texcaltitán pasaron a ser propiedad Anastasia Ahumada. Posteriormente, mediante compraventa registrada el primero de agosto de 1862 Petronilo Inclán recupera todas las propiedades vendidas con anterioridad, incentiva la producción de palma de coco y amplia la producción ganadera.

En 1865, Don Ignacio Lagos y Juan Fermín Huarte, compraron los extensos dominios de Periquillo o Paso del Río. Ambos propietarios, realizaron nuevas inversiones para la producción de azúcar, café, arroz, palma de coco, así como para la explotación del ganado mayor. Para tal efecto, se construyeron nuevas viviendas, bodegas de almacenamiento, un nuevo corral con establo y un camino que unía a la propiedad con Armería. Los trabajadores de la hacienda, entre jornaleros, peones y vaqueros se incremento a 70 personas.

Incluyendo plantaciones, fincas, instalaciones y hasta los trabajadores, según se estableció en la escritura, en 1870, el General Ángel Martínez adquiere la propiedad. Con una nueva visión, se construyeron caminos que conducían a los distintos ranchos, se amplió la casa grande con una tienda de raya, oficina administrativa y un patio interior para operaciones. Se iniciaron nuevas inversiones en obras de irrigación, se incorporaron tierras incultas en pastizales y se extendieron los terrenos dedicados a los cultivos de palma de coco, caña de azúcar, tabaco, maíz, frijol y arroz.

Así, el todo poderoso General porfirista Ángel Martínez, amo, dueño y señor de Paso del Río, se convirtió en exitoso Senador de la República y actor por excelencia del desarrollo agropecuario de la hacienda. Su riqueza, solo era comparable con la del Gobernador Francisco Santa Cruz Escobosa, terrateniente de la Hacienda de Cuyutlán.

En los inicios del siglo XX, el General Martínez, a través de Jorge M. Emrick, ofreció en venta la propiedad al Dr. Albert J. Ochsner, rico comerciante y financiero residente en la ciudad de Chicago. Para el efecto, se constituyó la “Compañía Industrial de Paso del Río”, cuyo protocolo de creación se legalizó en junio de 1902. Ante el inesperado fallecimiento del General Martínez, hasta el 18 de abril de 1908, concluyó la recepción de las escrituras y la total posesión de 30,401 hectáreas del dominio constituido en fracciones, entre ellos, los Camichines, Coatán, Cualatilla, la Fundición, Texcaltitlán, el Tecuán, la Palmita, el Mangal, la Cañita, San Bartolo, Martín Alonso, la Báscula, el Casco, Santa Rosa y Santa Inés Periquillo.

Para su administración y operación, desde 1902, fueron contratados por el Dr. Ochsner, los inmigrantes italianos Stephano Gherzi, Santiago Antonioti, Reynaldo Gualino, Octavio Machetto, Albino Coppy y Eugenio Belleando. En este orden de ideas, Coppy, fue designado Mayordomo; Gualino, encargado del ganado; Machetto, ejerció las veces de capataz general y Gherzi, desde entonces, figuró como administrador de la hacienda. Por su parte, Anastasio Ochoa, Andrés González, Eugenio Espíritu y Romualdo Aguilar, ejercieron el papel de intermediarios entre los italianos y los trabajadores.

Con nuevas plantaciones e innovadoras formas de organización agroindustrial, más el apoyo que recibía de la embajada norteamericana, así como las buenas relaciones con los gobiernos federal, estatal y municipal y, con un esquema de alianzas sociales, con el membrete de una sociedad mercantil, en pocos años, Don Stephano Gherzi, transformó a la hacienda en una de las más prósperas y productivas del occidente de la República.

Para 1909, contaba con 7,000 palmas de coco en producción y 4 mil cabezas de ganado cebú de excelente calidad, convirtiendo a la propiedad, a través del puerto de Manzanillo, en la primera, en el estado, como exportadora coquito de aceite, mejor conocido con el nombre de “cayaco”. En 1912, por haber alcanzado la meta de sembrar, tan solo en ese año, diez mil nuevas palmas de coco, en estímulo a su alta productividad y notables beneficios para la economía de Colima, el gobernador J. Trinidad Alamillo, otorgó al Sr. Gherzi un premio por la cantidad de diez mil pesos.

Durante la Revolución, Colima, no fue escenario de grandes enfrentamiento entre los grupos revolucionarios, más sin embargo, los triunfos o derrotas, de uno o de otro bando, registrados en otras entidades federativas, aquí, solo en lo político, tuvieron repercusiones que conmovieron a la población, particularmente, por los súbitos cambios de varios gobernadores del estado, para ser exactos, fueron 19, tan solo de 1910 a 1920.

En cambio, los hacendados, rancheros y agricultores, apoyados en su poder económico, rápido se adaptaron a los nuevos escenarios caracterizados por la intimidación, la leva, y las esporádicas actuaciones de bandidaje avivados por bandoleros que se decían villistas o huertistas. Por lo anterior, a cambio de apoyos económicos, los hacendados recibieron protección de los frágiles gobernadores de filiación porfirista, maderista, huertista y constitucionalistas.

La inestabilidad de la época, en nada afectó la productividad de la hacienda de Paso del Río. Ejemplo, para 1916, en plena fase del constitucionalismo, los trabajadores ascendieron a 450 personas. Periquillo, su principal centro de población se localizaba alrededor de la residencia del Sr. Gherzi. Además, se contaba con una tienda de comestibles mejor conocida con el nombre de “tienda de raya”, un molino de nixtamal, lechería, un pequeño matadero de reses y cerdos, existía una escuela rural y cada cabeza de familia contaba con una vivienda de palma y carrizo. Los mayordomos y capataces, al interior de la casa grande, tenían sus viviendas con agua rodada y techos de teja.

Entre los trabajadores de mayor confianza destacaron Hipólito Méndez, Rosendo Castillo, Basilio Palafox, Antonio Tene, Francisco Medina, Juan Merino, Eugenio Rojas, Cleofas García, Ruperto Sánchez, Alfonso Méndez, Miguel Bustos y Macedonio Mejía.

Para evadir el reparto agrario, entre 1922 y 1923, con recursos económicos de Paso del Río, se construyó un puente de piedra sobre el río Armería, que unió el camino de Tecomán a Manzanillo. En 1927 se edificó un hermoso edificio para la escuela primaria de Periquillo que le pusieron por nombre Dr. Albert J. Ochsner y en 1934 donó 400 hectáreas para el fundo legal de Tecomán y cedió 500 hectáreas de la propiedad para el establecimiento de una Escuela Elemental Agrícola para hijos de campesinos.

Este plantel educativo, de donde egresaron dos generaciones de maestros rurales, en tanto se construía el edificio escolar a un costado de la “Estación de Tecomán”, provisionalmente, inició sus actividades el 16 de noviembre de 1935 en una bodega que se localizaba en la “Estación de Bandera” conocida con el nombre de “La Báscula”. Por cierto, este internado, es el antecedente de lo que fue la Escuela Técnica de Agricultura de la Universidad de Colima y de la actual Escuela Normal de Atequiza, Jalisco.

Posterior al movimiento cristero, además de la proliferación de grupos solicitantes de tierras, en la hacienda de Paso del Río, se reflejaba un simulado clima de paz, pero había diferencias y hostilidades que no podían ocultarse, dado que, día a día, se intensificaban las querellas de sus trabajadores, peones, jornaleros y asalariados, quienes, sin conflictos aparentes con el Sr. Gherzi, expresaban su descontento por los sistemas autoritarios y mal trato que recibían de los capataces. Sus descontentos se centraban por los lesivos jornales, los excesivos horarios de trabajo, sus bajos salarios y su creciente endeudamiento con la tienda de raya.

Entre 1930 y 1940, en pleno apogeo del agrarismo, por resoluciones presidenciales le fueron segregadas a la Hacienda de Paso del Rio variadas hectáreas de terrero para constituir los ejidos Independencia y Periquillo. Las quejas de Gherzi no se hicieron esperar, más no pudo detener las dotaciones definitivas.

Ante este nuevo contexto, Stephano Gherzi, convenció a los herederos del Dr. Dr. Albert J. Ochsner, para formalizar una “Compañía Occidental Fraccionadora de Terrenos de Paso del Río y Periquillo”, Así, mediante presuntas ventas a particulares, evidenció que la propiedad se estaba desmembrando, pero todos, eran prestanombres. Con ese artificio, además de consolidarse como “único amo y señor” de la propiedad, logró convencer a las autoridades para que en los inicios de la década 1940, le otorgaran la nacionalidad mexicana y le expidieran certificados de inafectabilidad agrícola y ganadera.

Según los protocolos notariales, los supuestos dueños de los terrenos de la hacienda eran Benito Rodríguez, Manuel Aguayo, Luis Javier Cruz, Jesús López Galindo, Donaciano Cruz, Alberto Orendáin, Leobarda Castillo de López, Amparo Cruz, José Méndez Ochoa, Celia López de Castillo, Beatriz Cruz, el mismo Stephano Gherzi, Emiliano Orozco, Carlos Orozco, Mercedes Espinosa, Emilia Martha de Gherzi, Ramiro Ramírez Tostado, Ángel Medina, Carlos García Méndez, Andrea Cruz, Amalia Rincón, Bartolo Alcaráz y Leoncio Medina Ortega.

En contraparte a las nuevas falacias latifundistas, los grupos solicitantes de tierras endurecieron sus estrategias de lucha, mismas que confirmaron la polarización de los intereses por la tierra. En efecto, a partir de 1940, se inició una etapa escalonada de invasiones ilegales en los predios, entre otros, los de Periquillo, la Cañita, Cocinitas y Texcaltitán. Todos ellos, fueron reprimidos y desalojados. Inclusive, los guardias blancos al servicio del terrateniente les destruyeron sus cultivos y quemaron las chozas de los invasores. A quienes laboraban en la hacienda los despidieron de su fuente trabajo.

Paralelamente, siguiendo los cauces legales, en la década de 1950, se integraron los siguientes grupos de solicitantes de tierras:

1. "Adolfo Ruiz Cortínez", representado por Salvador Bravo Chávez, Agapito Cortés Macías, Conrado Cortés Macías, Manuel Mesina Muraña y Primitivo R. Valencia.

2. "Doctor Miguel Galindo", encabezado por Manuel Mesina Muraña, José María Alcaráz y Francisco Alcalá Flores.

3. "Cofradía de Juárez", lidereado por Gregorio Sánchez Figueroa, Jesús Silva Ortega y José García Díaz.

4. "Venustiano Carranza", dirigido por Guadalupe Ramírez Morán, Guadalupe Padilla Gutiérrez y Ramón Lomelí Chávez.

5. "General de División Emiliano Zapata", guiado por Pedro Rivera Camarena, Miguel Hernández Peregrina y Pedro Parra Leal.

6. "Profesor Gregorio Torres Quintero", coordinado por Eliseo Rivera Barajas, Isabel González González y Basilio Venegas Murillo, y

7. "General Lázaro Cárdenas del Río", representado por Onofre Ramos Ceballos, Erasmo Hernández Mercado y Doroteo García González;

Ante la constante movilización de los campesinos que fueron, poco a poco, permeando la conciencia de la sociedad colimense y de la élite política local, durante el gobierno del Ingeniero Arquitecto Rodolfo Chávez Carrillo, se elevó, en los medios locales y nacionales, la publicaron de diversos manifiestos de apoyos en favor de la causa agrarista.

Así, durante la campaña presidencial del Lic. Adolfo López Mateos, el 10 de marzo de 1958, en un mitin verificado en el puerto de Manzanillo, el entonces Diputado Federal Roberto Pizano Saucedo, desde la tribuna, alzó su voz para denunciar la existencia del latifundio de Paso del Río y demandó una exhaustiva investigación. A esta valerosa acusación, se sumó con todo su empeño, el también Diputado Federal y en ese momento candidato a Senador Coronel Antonio Salazar Salazar.

Con este antecedente, el 27 de marzo del mismo año se inicio el expediente respectivo, mismo que fue publicado en el "Diario Oficial" de la Federación el 6 de junio y en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado, de fecha 16 de agosto 1958.

Finalizada la investigación que permitió comprobar que Paso del Río contaba con 18, 502 hectáreas de extensión, por instrucciones del Presidente Adolfo López Mateos, el 6 de diciembre de 1960 se publicó el Decreto que estableció la cancelación de las concesiones de inafectabilidad de que disfrutaba la “Compañía Occidental Fraccionadora de Terrenos de Paso del Río”, nulificando al efecto, la existencia de la apócrifa sociedad anónima y los títulos de los supuestos propietarios.

Al siguiente día, el 7 de diciembre de 1960, se publicó en el Diario Oficial de la Federación, la resolución presidencial por el que se concretó la creación del “Ejido Cofradía de Juárez y sus anexos”. El 10 de diciembre del mismo, exigiendo el reparto inmediato, un nutrido grupo de los beneficiados con la resolución presidencial se posesiona de las instalaciones conocidas con el nombre de “El Molino”.

En el mes de mayo de 1961 se inició la entrega de las tierras, este proceso concluyó el 4 de marzo de 1962, fecha en que se constituyó la “Sociedad Local Colectiva de Crédito Ejidal, Agrícola y Ganadero del Ejido Cofradía de Juárez y Anexos”, con los siguientes dirigentes: Presidente, Práxedis Hernández Durán; Secretario, Octavio Robles Sierra; Tesorero, Gregorio López Valdovinos y Presidente del Consejo de Vigilancia José Rodríguez Rosas.

Por instrucciones presidenciales, el Gerente del Banco Ejidal C. Salvador Díaz Múñoz, comisionó al Ing. Carlos Recordón Ojeda para elaborar el proyecto de urbanización del nuevo centro de población de Cofradía de Juárez. En el mismo año, el Presidente Adolfo López Mateos hizo acto de presencia en este lugar para entregar personalmente los títulos de los lotes y en forma simbólica las de las unidades de dotación.

Con lo anterior, se inició una etapa de discordias legales entre ejidatarios y autoridades. Las inconformidades se generaron por las diferencias entre los 2,051 capacitados que contempló la resolución presidencial y las 1,724 unidades de dotación que inicialmente se reconocieron. Este conflicto, llegó hasta la Suprema Corte de la Nación y concluyó con nuevos censos, nuevas depuraciones y la creación de las sociedades de crédito ejidal números quince y dieciséis.

Desde su fundación, coordinado los esfuerzos de esta comunidad agraria, en orden cronológico, han sido comisariados ejidales: Práxedis Hernández Durán, José Rodríguez Rosas, J. Refugio Mendoza Farías, José Negrete Sánchez, Fidel Rodríguez Trejo, Antonio Barajas Martínez, J. Jesús Arreola George, Luis López Rodríguez, Celedonio Álvarez Torres, J. Jesús Maldonado Rebolledo, Alfredo Magaña, Antonio Sánchez Hueso, Felipe Munguía Rivera, Rafael García Ruelas y el actual, Pedro Fuentes López. Para todos ellos nuestro público reconocimiento y permanente gratitud.

Entre los compañeros de Cualatilla que también abanderaron la causa, recuerdo con afecto a mis estimados amigos Ramiro Sabalza y José Carrillo.

Amigos todos.

Cofradía de Juárez tiene su historia. El reparto agrario, no fue fácil. Sus remembranzas, quizás a la distancia, ahora, para algunos, puedan enunciar actitudes pretensiosas, petulantes o vanidosas, pero en la conciencia colectiva de nuestros mayores, aún están presentes los años de carencias, incomprensiones y represiones. Sin nostalgias, ¡Que no se nos olvide!, la lucha por la tierra y por mejores estadios de bienestar, no fue fácil; luego entonces, en homenaje a nuestros padres, a las nuevas generaciones corresponde, con mayor tenacidad, hacer producir la tierra y darle valor agregado a los productos del campo.

Hoy, son otros los tiempos y otros los problemas, pero también son otras las circunstancias y otras las soluciones. Con nuevas formas de organización, novedosas tecnologías y eficientes estrategias de comercialización, convencido estoy que Cofradía de Juárez saldrá adelante.

Adelante, amigos míos. Cofradía de Juárez es de ustedes y para los hijos de ustedes. Felicidades y enhorabuena.

Por su atención. Muchas gracias.

chavezmichel@hotmail.com

lunes, 18 de octubre de 2010

Las “Cuerdas” de la Revolución a su paso por Armería

Capítulo primero del libro “Crónicas de la Revolución en Colima”. Edición de la Secretaria de Cultura del Gobierno del Estado. Trabajo colaborativo de los diez Cronistas Oficiales de los Municipios del Estado de Colima. Se encuentra en imprenta y será presentado en la segunda quincena de noviembre de 2010.

Miguel Chávez Michel

Una de las acepciones que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española da a la palabra “cuerda” es la siguiente: “conjunto de presos atados juntos”. Desde la más remota antigüedad, fue una práctica humillante para el traslado de esclavos o reos. Lejos estaban entonces, las declaraciones de los derechos del hombre, y más aún, los actuales derechos humanos. Fueron épocas en la que, los procedimientos de sometimiento al orden establecido – o mejor dicho al poder- tenían que ver con la violencia, con la dureza, con la energía y, naturalmente, con la tortura en sus más diversas aplicaciones.

Para nadie es desconocido que mediante “cuerdas” se llevaban a las prisiones los presos más peligrosos o aquellos que, por razones políticas, significaban la inminencia del desplazamiento político. La peligrosidad de un detenido no tenía que ver solamente con su violencia física, considerada la característica más común de los peores criminales. La temeridad de un prisionero podía medirse también en razón de su popularidad y de sus seguidores. Por eso la Inquisición en tiempos lejanos procuraba la tortura más cruel como instrumento de confesión infalible. Y los inquisidores – casi siempre vistiendo hábitos talares-, ordenaban la presentación de los acusados nada menos que en largas “cuerdas” para ponerlos frente a sí y juzgarlos con la severidad de quien teme el crecimiento de las “malas yerbas” sociales. Pero la “cuerda” era un medio, no un fin. Y ahora tenemos que referirnos a ella en ese tenor.

En efecto, durante la época colonial, con el argumento de controlar, en la medida de lo posible el bandolerismo y lo que consideraban una plaga de salteadores de caminos, en 1719, se creó el “Tribunal de la Acordada”, el cual funcionó hasta 1813, en donde, “Además de azotes, trabajos forzados, presidio y muerte, los más peligrosos eran condenados a la horca o a través de cuerdas, los reos, eran enviados a Cuba, Florida y a las Filipinas”.

En el México independiente, mediante la ley del 2 de abril de 1835, para evitar la fuga de convictos, se reglamentó la conducción de “cuerdas de reos destinados á presidio”. Además, durante el gobierno de General Porfirio Díaz Mori, el 10 de junio de 1898, se reformó el artículo 5º de la Constitución de 1857, con lo que: “se agregaron restricciones a la libertad del trabajo, estableciendo la posibilidad de trabajos obligatorios como penas impuestas por la autoridad judicial. Así, fueron famosas las cuerdas de reos hasta la zona henequenera de Yucatán o a través de cuadrillas, realizar trabajos forzados en los caminos y carreteras del país”

En penosas “cuerdas” mandó el dictador Porfirio Díaz Mori trasladar desde Sonora y Sinaloa a los indios yaquis que pretendieron emanciparse de las haciendas explotadoras rebelándose con rudeza. La respuesta porfirista no se hizo esperar. Deportados en “cuerdas” inhumanas y sangrientas, fueron llevados a Yucatán a trabajar en los campos henequeneros donde fueron diezmándolos sin piedad y como “ejemplo” para futuros revoltosos. Por consiguiente: “La deportación de hombres, mujeres y niños yaquis sin excepción hacía el centro y el sur de México, fue adoptado como política en 1902-1903. Entre 1903 y 1907, el gobernador Rafael Izábal informó que había reportado personalmente a unos dos mil yaquis”. Luego entonces, no es extraño, que, entre las tropas más aguerridas y sanguinarias de las filas revolucionarias, se encontraban los indios yaquis, que se sumaron al movimiento armado con el deseo de vengarse de sus verdugos.

En esta misma vertiente, se hizo célebre el libro “México Bárbaro”, obra del periodista norteamericano John Kenneth Turner, reportero del “The American Magazine”, quien dio a conocer los horrores de la explotación – esclavismo, lo llamó él- de miles de indígenas mayas y yaquis, así como ciudadanos coreanos, que capturados en “cuerdas” y sometidos a trabajos infrahumanos, eran vilmente usados en las haciendas productoras de henequén de que eran dueños unos cuantos poderosos terratenientes sureños. Turner reveló al mundo en su libro el verdadero México de Don Porfirio. La mayoría de esos indios trabajaban a cuenta de “deudas” impagables y muchos de ellos habían sido llevados a los campos henequeneros como castigo por delitos insignificantes pero magnificados por los caciques de la región. Entre aquellos poderosos esclavistas mexicanos yucatecos se contaba nada menos que Don Olegario Molina, que fue incluso gobernador en los tiempos de Don Porfirio. La gran mayoría de esos pobres hombres tuvieron como forma de “reclutamiento” la vil “cuerda” en que llegaron presos.

Frente a ese contexto nacional, hay que citar la excepción de Colima, donde las “cuerdas”, a nivel local, no fueron precisamente muy usadas. Pero hay que recordar el hecho evidente, que siendo como es nuestro territorio, gracias al ferrocarril, paso obligado hacia el centro del país o fuera de él, necesariamente fue escenario de espectáculos tan bochornosos y humillantes como las “cuerdas de reos” en tiempos de la Revolución e incluso en períodos más próximos.

El tren venía prestando sus servicios en nuestro Estado desde 1889 con una vía angosta que era recorrida por el convoy entre Manzanillo y Colima. Y su categoría ferroviaria fue ampliada con la inauguración, en diciembre de 1908, de la vía ancha que enlazó a Colima con Guadalajara. Antes de 1908, las vías del tren procedentes de la capital del país, terminaban en el pueblo de Tuxpan, Jalisco. Don Porfirio Díaz mandaría construir el tramo restante y comunicaría definitivamente a Colima con el progreso inaugurando la nueva vía con una solemne visita que implicó días de fiesta.

De modo que el tren fue por largo tiempo, el mejor medio de comunicación con que contábamos. Y eso lo convirtió, también, en el centro de atención de la agricultura, del comercio, de la sociedad y de la política local. Basta decir que el tren traía o llevaba noticias hacia o desde el centro de la República. Y era el natural medio de transporte que usaban “los de arriba” y “los de abajo”, si queremos parafrasear al novelista Mariano Azuela.

El tren de vía ancha, obra irrefutable de Don Porfirio Díaz, fue palanca del progreso regional. Para la construcción de la nueva vía, quizá influyó en el ánimo del viejo dictador, el Colima que conoció en 1872, cuando estuvo de incógnito en nuestro Estado promoviendo el Plan de la Noria. En aquellos lejanos días, el viejo caudillo era joven aun y tuvo que sortear el fatigoso camino entre el puerto de Manzanillo y la capital del Estado en un penoso y cansado viaje. Volvería hasta diciembre de 1908 pero convertido ya en el primer magistrado de la nación y a bordo del moderno y lujoso tren presidencial.

Nuestro Estado, bien comunicado ya en tiempos de la Revolución, y como entidad territorialmente pequeña, no debemos desdeñar la facilidad con que se suscitaban hechos que, sin llegar a los extremos de otras regiones, generaban malestar y descontento entre las clases menos pudientes. Por ello, en esta tesitura, aseguré, líneas arriba, que las “cuerdas de reos” no fueron tan comunes como en otras regiones, posiblemente, debido al profundo regionalismo local y al hecho incontrovertible de que en Colima ha sido proverbial la idea de que todos “somos una gran familia”.

Sin embargo no podemos olvidar los duros reclamos que sobre este contexto escribió el ameritado maestro colimense: Don Manuel Velázquez Andrade, quien nos describe precisamente a las “cuerdas” en los siguientes renglones:

“… el despotismo y las arbitrariedades eran la ley callada; el miedo y la adulación de los empleados y amigos les daba ´razón y poder´ a las autoridades supremas, las que componían el gobernador, el prefecto político y el comandante de la policía.

Las garantías individuales eran letra muerta. Las autoridades de carácter federal, como el juez de distrito, antes de amparar a un quejoso, consultaban el caso con el gobernador, y si no lo hacían perdían su apoyo y amistad; si el gobernador estaba de acuerdo procedía la detención, si no, la negación a dicho amparo; no existían fuerzas militares permanentes. Periódicamente, contingentes de los batallones 20 y 24, con sus matrices en Guadalajara, llegaban a Colima protegiendo alguna conducta (remesa de dinero) o armamento que el Gobierno Federal mandaba a los estados de Sinaloa, Sonora y Baja California, por el puerto de Manzanillo. Al regresar la tropa del desempeño de su comisión a su cuartel en Guadalajara, conducía inesperadamente a una leva o el envío de ´cuerdas´ formadas por jornaleros del campo acusados por los hacendados o caciques municipales de ser elementos sociales de mal vivir, indeseables en la localidad. La “Cuerda” la formaban hombres atados de los codos por la espalda y a manera de una sarta de ajos. Era conducida en medio de dos hileras soldados que tenían igual procedencia…”.

Ya podrá entenderse el airado tono de quienes, como el maestro Velázquez, vivieron y sufrieron el lamentable espectáculo de las “levas” y las “cuerdas”. Y conste, que a él, le tocó presenciar esos padecimientos sociales en pleno siglo diecinueve, cuando eran esos mecanismos cosa común.
Sobre este mismo tema, Don Ricardo B. Núñez nos relata:

“….las levas tenían lugar en el mercado y en las plazas - recibían presos de la cárcel misma, o bien era sorprendida la gente en la calle al salir de algún espectáculo público, como eran las funciones teatrales o el palenque de gallos. La política de las levas y las “cuerdas” era la política ´moralizadora´ y de ´regeneración social´ de un régimen de gobierno sin freno ni responsabilidad ante la ley…”.

A mayor abundamiento, El mismísimo General Ángel Martínez, quien a partir de 1870 se convirtió en el dueño, amo y señor de la “Hacienda de Paso del Río”, cuando iniciaba su carrera militar de triunfos y de gloria, en más de una ocasión, para reponer las bajas habidas en combate, arengaba a sus soldados a “recoger leva”, según su decir,

“…para luchar por la patria. Debe advertirse que eso de ´recoger leva´, era uno de los procedimientos de la época para formar el ejército, lo que no quiere decir, que todos los soldados fueran forzados, sino que a él se recurría en circunstancias aciagas, como la presente…”

Y cosa común era, además, que todos los viajeros hacia Manzanillo o procedentes de él, tenían por fuerza que pisar las tierras de la entonces ranchería de Armería, situado en los márgenes del río del mismo nombre y que es ahora cabecera del benjamín de los municipios, pero que, en aquel tiempo formaba parte de la jurisdicción de Manzanillo.

En los inicios del siglo XX, Armería, con un poco más de cuatrocientos habitantes era una localidad rural que carecía de los servicios más elementales, las:

“…120 viviendas, catalogadas como chozas o jacales en el Censo de 1900, se registraron, de una habitación, donde comían, dormían y vivían los trabajadores dependientes de la hacienda, y estaban ubicadas, la mayoría, alrededor de la casa grande, en cuya parte trasera había un extenso corral y un establo, y donde se ubicaban también las bodegas de almacenamiento y procesamiento de las producciones de la propiedad. Un camino cercano unía a Armería con Cuyutlán, Tecomán y Manzanillo, al igual que el ferrocarril que desde 1908 funcionó de manera regular entre Manzanillo, Colima y Guadalajara…”

En lo que en la actualidad comprende el Municipio de Armería, desde el último tercio del siglo XIX e inicios del siglo XX, alcanzaron su máximo esplendor productivo las Haciendas de Armería, Cuyutlán y Paso del Río. Durante la Revolución, fueron propietarios, de la primera, Doña Isaura y Juana Vidriales; de la segunda, Francisco Santa Cruz Ramírez y de la tercera el Dr. Albert J. Ochsner, rico financiero que radicaba en Chicago y cuyos bienes administraba Don Stephano Gherzi.

Don Tomás Guevara Contreras, que compraba el coco de aceite en la Hacienda de la Armería y luego lo revendía a los fabricantes de aceite de coco y de jabones en la capital del Estado, reseñaba, que durante la Revolución, en esta zona, nunca se registró un solo combate entre los grupos en pugna. Más sin embargo, los hacendados en comento, en más de una ocasión, se vieron obligados a proporcionar apoyos económicos, principalmente, a los gobiernos afines al usurpador Victoriano Huerta.

Más que querellas revolucionarias, entre las pocas incursiones militares documentadas en el terruño, estas, fueron irrupciones desbordadas por las pasiones o deseos de venganza, como la cometida por Agustín Saucedo en la Hacienda de Paso del Río (Periquillo) en el mes junio de 1914:

“…motivada por el asesinato de su tío Don Justo Saucedo, hizo que, en unión de unos de sus amigos de ese lugar, fuera a la hacienda de Periquillo, lugar donde se encontraba de administrador Gilberto Morales, que al decir de Saucedo, era quien le había pagado a un individuo de Tepames llamado Apolonio Centeno, para que por determinada cantidad asesinara a su tío. Entre sus acompañantes se encontraban Francisco Árcega, Aurelio García, Ascensión Escudero, Ramón Torres, Gumersindo Preciado, Nicolás Martell y Evaristo Rivera. Todo el grupo que acompañaba a Saucedo sumaban más de 50 personas y con ellas sitió el casco de la hacienda; penetró por la escalera de madera, que conducía a las habitaciones del segundo piso y después de preguntarle a Enrique Solórzano Béjar, empleado de la hacienda, por la persona a quien buscaba, se le contestó que no se encontraba allí, tras de lo cual procedió a buscar en todas las dependencias de la finca a Gilberto Morales, el cual al darse cuenta que era el buscado salió de la habitación en que dormía, casi desnudo, brincó por una ventana y cayó detrás de un pequeño arbusto en donde fue encontrado y conducido a Tecomán. Allí se le vistió con ropa que no era la de él, se le paseó montado en un burro y se le ató al cuello un cartel escrito con frases malsonantes; llevado a la puerta del panteón fue fusilado y quién dirigió la ejecución fue Agustín Saucedo, de acuerdo a las ordenes de fusilamiento que el mismo Alamillo dictó…”

Con diferente enfoque, durante el constitucionalismo, la misma Hacienda: “…fue escenario de actuación del bandidaje villista y huertista, que realizaron robos de ganado, robos de producción de palma de coco e intimidación a los habitantes. Gherzi siempre se quejó de las incursiones de los bandidos en la propiedad, tanto con las autoridades constitucionalistas como con los representantes del gobierno estadounidense, protectores de los bienes de los nacionales del país vecino. Ante la frecuencia de los ataques, en 1915 Gherzi manifestó que los daños ascendían a más de 40 mil, principalmente, por el robo del ganado, por lo que solicitó la autorización para contar con 20 guardias armados y la protección del ejército, así como exigió la pronta estabilización de la región ante Juan José Ríos, gobernador y comandante militar del estado. Ochsner, desde Chicago, presionaba también a las autoridades mexicanas, estatales y federales, para que protegieran al dominio, "por ser de alta productividad y beneficio para la economía de Colima."

A su vez, en la Hacienda de Armería: “…La Acordada militar, cuyos miembros eran Francisco Cosío, Andrés Villa, Martín Hernández, Mariano Cervantes, Pedro Rodríguez, Eutimio Hernández, Silverio Ramírez, Toribio Maravillas, Fermín Torres, Lino Cervantes e Ignacio Bazán, empleados de confianza de las Vidriales, fue atacada en abril de 1920 por una gavilla de bandidos de 20 miembros, que asesinaron a tres de sus miembros e hirieron a otros dos más. La inseguridad ocasionada por ese enfrentamiento ocasionó la paralización de las actividades de la hacienda en ese año, por lo que las propietarias perdieron una gran cantidad de ganancias, pues no se pudo comercializar la producción de coquito y de palma. A pesar de los problemas, Isaura Vidriales, ahora viuda de Núñez, logró ampliar las actividades de Armería desde 1923, cuando se decidió explotar las maderas, la realización del procesamiento del coco de aceite y la ampliación de los cultivos de maíz. Para tal efecto, se llevaron a cabo nuevas inversiones para construir las instalaciones donde se establecería la maquinaria para el procesamiento de la madera y la elaboración del coco de aceite…”

Así, en tiempos de la Revolución, este Armería nuestro fue contexto, sobre todo en su estación del ferrocarril, de hechos que quedaron marcados en las conciencias de sus habitantes. Ahora puede sonar pretensioso, quizá frío, pero en aquellos años fue común que los vecinos, incluidos mujeres y niños, se aterrorizaran, cuando observaban la travesía, de tropas de uno u otro bando revolucionario.

En esta confusa etapa de nuestra microhistoria, lo más común, era observar, en su traslado por Armería, el triste espectáculo que ocasionaba el paso de “cuerdas de reos”, ya fuera de Manzanillo al presidio de San Juan de Ulúa o del centro del país al penal de las islas Marías. En ese entonces, la “estación Armería” era una parada necesaria para aprovisionarse de agua que requerían las locomotoras de vapor de aquel entonces. Su corta estancia propiciaba angustia y consternación entre los sorprendidos pobladores, que por usos y costumbres, concurrían en masa a las llegadas del tren.

En este ambiente, Doña Venturita Ruelas, en vida, comentaba, que:

“…era deprimente, mirar los vagones tipo jaula, repletos de gente amontonada, atados como animales, quienes, sacando sus manos imploraban agua o alimentos. Alguna vez vi el rostro de uno de los revolucionarios que eran llevados en una ´cuerda´. Los ojos ensangrentados por las golpizas propinadas, la ropa desgarrada y sucia y el rostro lacerado. Los curiosos que nos aproximábamos a los vagones, éramos alejados, sin cortesía alguna, por las milicias que los escoltaban…”

Una de las “cuerdas de reos” más estudiada y de mayor impacto en la región fue sin duda la de los líderes de la Huelga de Cananea, Sonora:

“… sus cabecillas Esteban Baca Calderón, Manuel M. Diéguez, Carlos Guerra, Crisanto L. Diéguez, Ignacio Paco, José López, Francisco Ibarra Y Telésforo Martínez… fueron condenados a quince años de prisión en las mazmorras de San Juan de Ulúa, en Veracruz. Entonces, por instrucciones del Gobernador de Sonora, Rafael Izabal, sujetos en una ´cuerda´ se les envió a Guaymas Sonora… de ahí, por barco a Manzanillo… en tierras colimenses, fueron conducidos a pie desde el puerto de Manzanillo hasta la capital del Estado… pasaron por Armería. De hecho se tenían órdenes de llevarlos así, amarrados, descalzos por entre los arenales y a veces por entre los guijarros del difícil camino de esa región costera… Después de una escala en Colima los llevaron a la Estación de Tuxpan, Jalisco… Era el mes de enero 1907 y en esos años todavía no existía en el Estado de Colima el tren vía ancha, que estaba construcción… De Tuxpan los pasaron a Guadalajara… Luego los condujeran a México… y finalmente Veracruz…”

Con relación a este acontecimiento, Don Ricardo B. Núñez, en su libro de la “Revolución en Colima”, escribe:

“…El Lic. Enrique 0. De la Madrid, qué a la sazón gobernaba este estado… Solía salir en su carretela a darse cuenta personalmente del estado que guardaba la ciudad…En ese año de 1907, en su paseo matinal que hacía en el vehículo tirado por caballos, vio que entraban a la capital del estado, por el camino conducía a Manzanillo, varios soldados de la Federación que custodiaban a varios individuos amarrados de las manos. El gobernante inquirió con el jefe del grupo sobre el porqué de aquello, identificándose como el primer magistrado del estado, y a continuación so le hizo saber que aquellos individuos eran algunos de los cabecillas que habían dirigido a los huelguistas de Cananea, los cuales, por disposición del gobernador de Sonora eran remitidos a San Juan de Ulúa prisión que por ese tiempo servía para alojar a los desafectos del régimen imperante. Habían sido desembarcados en el puerto colimense y tenían que hacer la caminata a pie hasta Tuxpan, lugar que era la terminal del ferrocarril.

—Creo que irán cansados esos hombres — le dijo don Enrique al comandante de la tropa—; voy a ordenar que se les faciliten bestias para que puedan llegar bien hasta donde aborden el tren. —Y así se hizo. Algunos años después, cuando el general Manuel M. Diéguez era Gobernador Provisional de Jalisco, tuvo noticia de que entre las personas presas en el Cuartel Colorado de Guadalajara se encontraba el Gobernador de Colima, Enrique 0. De la Madrid, inmediatamente ordenó que fuera llevado a su presencia, diciéndole éstas a parecidas palabras: ´Cuando era usted Gobernador de Colima´, ordenó que a mis compañeros de huelga y a mí se nos facilitaran caballos para no caminar a pie hasta Tuxpan; hoy, en reciprocidad lo pongo en libertad absoluta”. Grande fue la sorpresa que recibía el ex gobernador con aquella acción, quedando sellada la amistad entre ambos desde esa fecha…”

En 1924 pasó por la estación del tren de Armería otra célebre “cuerda” de prisioneros, procedente de la ciudad de Guadalajara con destino al puerto de Manzanillo. En este convoy trasladaban, nada menos que al acreditado General Lázaro Cárdenas del Río. Sobre este tema, contextualizo:

En 1923 hubo elecciones presidenciales. El candidato de Álvaro Obregón era el General Plutarco Elías Calles. Otros grupos apoyaban a Don Adolfo de la Huerta. En diciembre de ese año, la segunda de las facciones, se levantaron en armas, argumentando que no estaban de acuerdo con el dedazo de Obregón en favor de Calles.

Concerniente a estos acontecimientos, el sus memorias, el General Lázaro Cárdenas nos participa:

“…Durante la rebelión delahuertista fui designado por el General Obregón, Jefe de una columna de caballería de mil hombres para marchar de Michoacán a Jalisco a operar en la retaguardia del General rebelde Enrique Estrada, que se encontraba concentrado con sus fuerzas en Ocotlán, en las márgenes del río Lerma - Santiago. En el Combate sostenido en el puerto de Huejotitlán, Jal. Contra las fuerzas del General Estrada caí herido y prisionero…”

El escritor norteamericano William Cameron Townsend en su libro “Lázaro Cárdenas, Demócrata Mexicano” escribe.

En 1924: “…el General Lázaro Cárdenas fue prisionero de sus enemigos que lo trasladaron formando parte de una “cuerda” de prisioneros de guerra, - aunque no atado - en el carro-caja L.N. 13050 el 19 de febrero de ese año, tras haber resultado perdedor en la batalla de Teocuitatlán de Corona, Jalisco. Algunos de sus amigos, como Ladislao Moreno Barreto, intentaron verle en la Estación de Armería, pero no consiguieron hacerlo sino hasta la de Manzanillo…”

Las reseñas en comento, son ejemplos de las numerosas “cuerdas” que tan solo en tiempos de la Revolución, pasaron por Armería. En fechas posteriores, está práctica se incrementó durante el movimiento cristero, pero éste será tema de estudios posteriores. En esta dirección, resumo: en la memoria colectiva de nuestros mayores, aún se conservan numerosas y conmovedoras anécdotas sobre estos lamentables acontecimientos. Lastimero espectáculo que presenciaron, por muchos años, como parte de su cotidianidad, los chiquitines, hombres y mujeres curiosos que, al grito de “ahí viene el tren” se concentraban en la estación del ferrocarril. Para sorpresa de todos, en más de una ocasión se trataba de una nueva “leva” o “cuerdas de reos”.


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B. Núñez, Ricardo. La Revolución en el estado de Colima. Edición del Patronato del Instituto Nacional de Estudios Históricos, órgano consultivo de la secretaría de Gobernación. México, D.F. 1973.

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Calderón Aragón, Georgina. Construcción y reconstrucción del desastre. Editorial Plaza y Valdés, S.A. de C.V. México, D.F. 2001.

Cameron Townsend, William. Lázaro Cárdenas, Demócrata Mexicano. Traducción al español por Editorial Grijalbo, 1954; página 380.

Casasola, Gustavo. “Historia gráfica de la Revolución Mexicana”. V Tomos. Edición de los Casasola. México, D.F. 1970.

Cárdenas, Lázaro. Página 1443 de las Memorias publicadas Centro de Estudios de la Revolución Mexicana "Lázaro Cárdenas. Apuntes. Una Selección.". 1973

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